“La historia no es otra cosa que una constante interrogación a los tiempos pasados en nombre de los problemas y curiosidades […] del presente que nos rodea y nos asedia.” Braudel (1992).
La forma en que actualmente concebimos, asimilamos y actuamos ante los desastres de origen natural y los riesgos, mantiene una relación directa con la forma en cómo nos posicionamos en el mundo. Es decir, la identidad que asumimos, de manera individual y como sociedad, frente al hecho de la existencia.
En este apartado se expone una revisión general de los desastres por amenazas naturales a lo largo de la historia y su relación con la identidad que se asume, el sistema económico y de producción y el control material que sobre el medio natural tienen las diferentes sociedades. Con base en ello, se sostiene que la civilización moderna occidental y capitalista (CMOC) ha actuado frente a los desastres de origen natural desde la visión de una identidad individual que considera que todo lo puede conocer y controlar; esto es la base de una visión fisicalista de los desastres (Hewitt 1983). Esta visión ha fallado en gran medida y está siendo parcialmente complementada por una postura surgida de las críticas a la Modernidad. Esta postura, comúnmente llamada alternativa o estructuralista, aún está en desarrollo. Lejos de significar un retroceso o una filiación con el pasado remoto, el nuevo enfoque busca tomar en cuenta otros puntos de vista que se relacionan con lo social y con una relación responsable con el medio natural. El postulado que lo define habla por sí mismo: los desastres no son naturales.
Braudel F (1992) La larga duración. En:
La Historia y las ciencias sociales. Alianza 5º edición. Madrid, España. pp.
72.

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